Sevilla de mis amores,
eres hermosa y bonita,
tienes parques y tienes flores,
tienes gloria bendita.
Tienes casta y simpatía,
tienes belleza infinita
y tu gente en noche y día
te quiere, y también te grita.
Te grita de admiración,
de respeto, y complacencia
y no existe parangón
que se iguale a tu grandeza.
Hospitalidad, cariño
a tus visitantes,
a los mayores, a los niños,
siempre con igual talante.
Tienes otros atractivos
dignos de tener en cuenta,
tu Catedral, y tu Río,
Semana Santa y tu Feria.
Y no echemos en olvido
el arte con que te empeñas
en dotar a los nativos
y a los que a tu suelo llegan.
De arte puro y alegría
que esparces a la gente buena,
con gracia y con simpatía,
con respeto y ocurrencias.
Guitarra, pintura, coplas,
literatura y esencia
de cuanto encierra en tu alcoba
para el disfrute sin mermas.
Vivir en Sevilla es
algo que tiene su hechizo.
Vivir en Sevilla es,
gozar de este Paraíso.
(Dedicado a mi hija María Dolores)
F. V. O.
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